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El Seminario Permanente de Lengua
y Cultura Tamazight se acerca al corazón del Rif
El pasado domingo los alumnos del Seminario
Permanente de la Lengua y Cultura Tamazight tuvieron la oportunidad
de pasar una jornada en las cercanías del corazón
del Rif, en una excursión que tuvo como paradas las localidades
y entornos cercanos de Tafersit y Dar Kebdani
Organizada por el seminario y financiada
por la Consejería de Educación, Juventud y Mujer,
la excursión contó con un autobús de la Cooperativa
de Omnibuses y Automóviles (COA) para el desplazamiento,
que se inició pasadas las nueve de la mañana del pasado
domingo con una treintena de participantes.
No hubo fortuna y la mañana se levantó
con una bruma densa que el escaso viento de levante apenas movía
y amenazaba lluvia. La sensación térmica era agradable
pero desde el inicio de la ruta se pudo entrever que las imágenes
del reportaje no incluirían buenas tomas del paisaje porque
el horizonte se desdibujaba en tonos grises sucios.
En apenas unos minutos
pasamos la aduana de Beni Enzar y llegamos a Nador donde subieron
unas cuantas personas que nos iban a acompañar en la excursión.
Nada más entrar en el autobús dos de estas personas,
Abd el Ali y Tarek, sacaron una armónica y una guitarra española
y el primero de ellos empezó a interpretar a la guitarra
un tema de Isaac Albeniz, de la suite Iberia, mientras
dejábamos atrás Zelouane y tomábamos el cruce
de la carretera que conduce a Alhucemas.
Terminado el tema clásico, Abd el Ali
pasó a una canción mixta en la que vocablos hispanos
se entremezclaban con los términos amazight y así
canta conmigo tus sueños y sube a la montaña,...
fue recogiendo el sueño de las primeras horas de la jornada
y comenzaron a sonar palmas provenientes de la parte de atrás
del autobús. Comenzó la fiesta y Tarek animó
con bailes en mitad del pasillo [ver].
Fueron unos primeros instantes mientras pasábamos por Monte
Arruit, una población que sorprende cada día porque
no para de crecer en línea a la carretera, tiene ya muchos
kilómetros junto a la vía, se pega a ella como si
de un río de vida se tratase sin abrirse hacia el campo.
Minutos después paramos en la estación
de combustible Erraha para desayunar o almorzar, según los
gustos. Una parada que sirvió para que habláramos
de temas comunes, es decir, la situación de Melilla, la presión
fronteriza y las colas de espera que deseamos todos se hayan acabado,
los malos transportes que nos unen a la Península,... temas
manidos pero que todavía están ahí, sin solucionar.
[ver]
En camino
Casi una hora después reiniciamos
la marcha y el ritmo de las canciones llenaron el ambiente con el
tamazight predominando sobre el castellano porque, en definitiva,
la excursión se componía de estudiantes de esa lengua.
Mientras, la muela de Tistoutin se mostraba entre la
bruma, como si de una aparición se tratase, en mitad de un
llano ya dorado y con algunas calvas producidas por la trilla de
las segadoras.[ver]
A las doce y cuarto pasamos por el Río
Igan y, lógicamente, se habló de las cargas mediante
las cuales se inmoló el Regimiento de Caballería Alcántara
para intentar salvar las vidas de los soldados españoles
que huían del Desastre de Annual. Minutos después
pasamos el Río Kert que a estas alturas del año todavía
lleva un hilillo de agua. Me fijé que en esa comarca también
se está ampliando la carretera que algún día
será autovía, aunque creo que todavía queda
mucho tiempo. En estas latitudes nunca se sabe cuánto.
En Dar Driuch paramos para comprar un pandero,
adyun en tamazight, porque faltaba infundirle el ritmo
a la guitarra y esto se notó enseguida en la alegría
que reinó en la expedición hasta que llegamos a Tafersit,
primer destino de la excursión, pasada la una del mediodía.
Estuvimos un poco más de media hora en la localidad que nos
sirvió para visitar el recinto del zoco, que se celebra los
lunes, inmortalizarnos en el lugar mediante la toma de algunas imágenes
y, previo permiso oficial, entrar en el cuartel de la Mehasnia que
fue, antaño, lugar de ocupación de las fuerzas españolas
primero y, después, del Ejército Marroquí,
que doblegó la revolución del Rif de los años
58 y 59 del pasado siglo.[ver]
Nada más reiniciar la marcha, en
dirección a Buhfura, paramos para visitar un vivero en el
que se cultivan nogales, olivos, limoneros, membrillos, rosales,...
en fin, innumerables plantas y árboles ornamentales que se
sirven a casi todas las capitales marroquíes. Sin embargo
a Melilla no llegan por no sé qué problemas existentes
para la importación a Europa. Lo de siempre, para algunas
cosas estamos muy, muy cerca de Marruecos y, para otras, muy, muy
lejos.
El Castillo de Mulei Ismael
Volvimos a recorrer apenas unos kilómetros
por pista para bajar junto a un depósito de agua proveniente
del Río Muluya porque la propia de Taserfit, de calidad excelente
y reconocida, no se utiliza para el riego ya que se reserva para
beber. Tanta calidad tiene que el rey Muley Ismael, verdadero fundador
en esencia de la dinastía Alauita, se hizo construir un castillo
en esta localidad para pasar el verano porque sus médicos
le aconsejaron que bebiera de este agua para superar una enfermedad
que tenía. Del castillo apenas queda la cimentación
de sus murallas que hoy son utilizadas como camino ya que, en 1936,
un inspirado oficial español decidió el total derribo
de las ruinas que aún quedaban.
A unos centenares de metros de la ubicación
del citado castillo se haya el río de Buhfura, un pequeño
cañón en el que se debe estar fresco cuando el estío
llegue a su plenitud [ver].
Tras contemplar el río nos entretuvimos en alzar la vista
hacia el noroeste e impresionarnos de la altura de los montes de
Tizi Aza que desde allí guarda la llave de acceso al corazón
del Rif, bien los saben los españoles que murieron en grandes
cantidades durante varias oleadas impulsadas por Sanjurjo, hecho
que le costó la enemistad de Franco a causa de la muerte
del teniente Coronel Valenzuela.
Agasajados
Nuevamente, tras recorrer en autobús
la pista durante unos minutos dejamos ésta para subirnos
en unos coches y llegar a casa de Mimón El Bali, melillense
residente en Tafersit. Allí fuimos acogidos con simpatía
y generosidad pues perfectamente acomodados disfrutamos de un largo
menú compuesto por ensalada, cus-cus, pollo a la moruna y
flan, regado con refrescos y para finalizar un excelente té.
Mientras disfrutábamos de la comida estuvimos acompañados
de las autoridades locales y representantes oficiales del Gobierno
Marroquí en la zona.[ver]
Al honor que nos hicieron el director del Seminario, Yahfar Hassan
Yahía, correspondió con unos presentes a modo de recuerdo
de nuestra estancia en el lugar.
Cerca de las seis llegamos nuevamente a
la localidad de Tafersit y, en una breve parada, uno de los integrantes
de la excursión aprovechó para comprar algunas postales
y una fotografía enmarcada de un grupo de guerreros rifeños
que data de 1922.
En esas horas el sol ya se había
abierto paso entre la bruma y de ésta apenas quedaban algunas
reminiscencias en el horizonte y, así, pudimos disfrutar
de las estribaciones montañosas que están en las cercanías
de Ben Tieb, mientras que nuestros atípicos juglares entonaban
ya canciones internacionales un poco añejas cheri te
quiero, cheri te adoro,.... En fin, a esas alturas lo más
interesante era observar la infinidad de construcciones que han
adoptado el estilo arquitectónico que las asemeja a las pagodas
chinas. Es increíble el contraste que ofrece el Rif tradicional,
con sus casas bajas de habitaciones cerrando un patio central, con
este nuevo tipo que se ha extendido tanto como una prueba del sincretismo
arquitectónico de la globalización, algo que no deja
de ser curioso, ¿quién sería el primero que
construyó así?. Si vive todavía debe sentirse
muy reconocido por la cantidad de seguidores que ha tenido.
Juez de jueces
Cerca de las siete de la tarde llegamos
a la antigua Kadia del término de Dar Kebdani, la residencia
del que fue juez de jueces Amar Uchen, personaje histórico
de la época del Protectorado que tuvo una larga prole entre
la que se encuentran personalidades políticas del Marruecos
actual, de hecho uno de sus hijos fue gobernador del Sahara y, después,
de Casablanca.[ver]
En la casa nos recibió Hussein Amar
Uchen, el hijo del distinguido juez, que es melillense y muy conocido
en Melilla. El anfitrión nos enseñó la residencia
del juez que guarda un sabor añejo, mezcla de tradición
neoclásica y modernismo árabe bajo una estructura
sólida donde prolifera el hierro, en semejanza a muchas de
las edificaciones del centro de Melilla. La verdad es que disfrutamos
deambulando por el edificio que tiene habitaciones propias del cuento
de las Mil y una noche pero en versión campestre
y en mitad del Rif, otro tipo de sincretismo, pero de los años
treinta. Allí disfrutamos de una merienda basada en pastas
de la zona y mientras dábamos cuenta de ellas, conocimos
que hay en las cercanías, en plena playa, un manantial de
agua dulce que aflora dentro del mar. Las autoridades de la comarca
que estaban allí nos pidieron que difundiéramos su
existencia porque creen que puede ser atractivo para los turistas
y, quizá por ello, está usted, lector, ahora leyendo
estas líneas.
El retorno
Tras entregar unos recuerdos al anfitrión
y a las autoridades, iniciamos el retorno a Melilla, a ritmo de
pandero y con canciones que iban desde las más conocidas
internacionalmente a oraciones sufíes pasando por el folklore
tamazight.
Rápidamente pasamos el Kert, el Igan,
divisamos el Tidinnit y, cuando la noche nos iba alcanzando a la
entrada de Segangan, divisamos la Roca de Ahmar donde, según
dicen los imazighen del lugar, Noé dejó atracada el
arca. Nunca se sabe.
A las nueve entramos en Nador que tenía
las calles mojadas, señal de que la lluvia había dejado
su huella mientras nosotros estábamos fuera de la comarca.
Apenas media hora después estábamos
en Melilla. Sin cola en la aduana merece la pena salir de excursión
a Marruecos. Ojalá se mantengan los tres carriles de entrada
a la ciudad.
Por lo demás, se me queda en el tintero
o en la memoria del ordenador, según se entienda, escribir
sobre el tamazight y el nulo apoyo que ha recibido por todos, todos,
los gobiernos que han pasado por la Ciudad Autónoma. Este
tema me preocupa, sólo ha sido utilizado como bandera política
cuando ha interesado y para muestra un botón, después
de nueve años de existencia el Seminario Permanente de Lengua
y Cultura Tamazight ha pasado provisionalmente por seis locales
y sólo tiene un monitor en nómina. ¿Para cuándo
una verdadera política de integración en aras de conseguir
la auténtica convivencia y no una encubierta coexistencia
como tenemos ahora?.
Miguel Gómez Bernardi
Artículo publicado en el Diario
Melilla Hoy el 13 de junio de 2004
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