La ciudad crece fuera de los muros

  Poco a poco el barrio del Polígono, bordeando los altos de Ataque Seco, se fue uniendo con nuevos edificios a los recintos fortificados y así nacieron los barrios del Carmen, Mantelete Exterior y, en 1902, el barrio de Alfonso XIII, después denominado de Gómez Jordana.

  También en esa época se construye, anexo al Polígono, el barrio Hebreo para dar acogida a los emigrantes de esa religión que provienen de las zonas de Taza y Debdú.

En el llano, en 1900, se planifica y se comienza a desarrollar el Parque Hernández para sanear lo que fue una rambla.

  Hasta 1909 no se amplía la superficie construída debido a que el Ministerio de la Guerra imponía serias condiciones para que los nuevos edificios no se acercaran a las murallas de la plaza. Sin embargo, como consecuencia de la guerra iniciada en 1909, se producen nuevas oleadas de inmigrantes a los que hay que dar acogida, a la par que en la ciudad se ha creado ya una burguesía que demanda viviendas de más calidad a las construídas hasta entonces.

  En 1910 se inicia la construcción del barrio del Príncipe que se amplía hacia el alto denominado Batería J.

  En estos años la ciudad es pura construcción, hay obras por todos sitios y se incrementa este furor cuando aprueban una Real Orden por la que se regulariza la propiedad del suelo, hasta entonces del Estado, aunque quedaba condicionado todavía el espacio a la izquierda del Río de Oro.